En una tienda online la mayoría del tiempo se va en contestar lo mismo: dónde está mi pedido, qué talla me va, cuánto tarda el envío, cómo se devuelve, por qué no me ha llegado el email. La IA para ecommerce contesta esas preguntas por la web y por WhatsApp a cualquier hora, con lo que tú le hayas enseñado de tu tienda, y pasa a una persona lo que no debe resolver sola. Alrededor del pedido pasan muchas más cosas que también quitan tiempo (seguir al que dejó el carrito, clasificar correos de atención, copiar datos entre la tienda y el programa de gestión) y eso también se automatiza.

Qué hace la IA en una tienda online hoy

No vende por arte de magia ni cambia el precio por su cuenta. Hace lo repetitivo: contesta dudas con el conocimiento del catálogo y de tus políticas, consulta el estado del pedido, propone tallas con las medidas que tú le des, recuerda al que iba a comprar y no lo hizo, prepara borradores de respuesta a correos de atención y pasa los datos del cliente al programa de gestión. Lo delicado (un reembolso, un cambio de método de pago, una reclamación complicada) lo detecta y lo pasa a una persona con el historial de la conversación delante.

Los procesos de un ecommerce que te quitan tiempo

De la lista de cosas que automatizamos, estas son las que tienen sentido en una tienda online. Traducidas al día a día.

Dudas por web y WhatsApp

Estado del pedido, tallas y medidas, plazos de envío, política de devoluciones, disponibilidad, formas de pago. Contesta a cualquier hora con el conocimiento de tu tienda y, si la cosa se tuerce, pasa la conversación a una persona con todo el historial.

Seguimiento de carritos y contactos

Respuesta inmediata al que pregunta por un producto, recordatorios al que dejó el carrito, priorizar a quien tiene más probabilidad de comprar y aviso al equipo cuando llega un cliente de más valor. Que nadie se quede sin contestar.

Correos de atención ordenados

Los correos entran clasificados por tipo (envío, devolución, incidencia, pregunta previa a la compra, mayorista) y con un borrador de respuesta preparado. Una persona revisa y manda. Lo delicado se marca y no se envía solo.

Devoluciones y cambios

La IA recoge los datos del cliente, el motivo, las fotos si hacen falta, comprueba si entra en política y prepara la gestión. El reembolso o el cambio del método de pago lo autoriza una persona. Nunca mueve dinero por su cuenta.

Datos entre la tienda y la gestión

Pedidos, clientes, facturas y stock dejan de copiarse a mano. La IA pasa lo que toque de la tienda al programa de gestión y al revés, con reglas claras y un registro de lo que ha movido para que lo puedas auditar.

Informes y resúmenes

Resumen de ventas de la semana, pedidos pendientes, incidencias abiertas, productos con más preguntas, carritos recuperados. Llega al correo o al chat del equipo cuando toca. Sin abrir cinco pestañas.

Un día con el proceso automatizado

Son las nueve y media y entra un mensaje por WhatsApp: «¿cuándo me llega el pedido 48219?». La IA consulta el estado en la tienda, le dice que está en reparto hoy, pega el enlace de seguimiento y cierra. A las diez un visitante pregunta en la web qué talla le va con 1,70 de altura y 65 kilos: la IA mira la tabla de tallas, propone una, ofrece la otra por si quiere pedir las dos y guarda el contacto. Un cliente escribe «quiero devolver»: la IA le pide número de pedido y motivo, comprueba que está en plazo, le explica cómo mandar el paquete y abre la devolución, pero el reembolso queda a la espera de que una persona del equipo lo apruebe. A la una entra un correo de un mayorista pidiendo condiciones: no es una pregunta estándar, se clasifica como «mayorista» y le llega a comercial con un borrador de respuesta y los datos de la empresa. Por la tarde, la IA manda un recordatorio al que ayer dejó un abrigo en el carrito con una pregunta pendiente, y le contesta esa duda. A las ocho un cliente escribe cabreado porque le han cobrado dos veces: la IA detecta el asunto, pide tranquilidad, recoge los datos y escala a una persona del equipo con la conversación delante.

Lo que la IA no debe hacer en una tienda online

Hay cosas que no deja hacer sola. No sustituimos al profesional que gestiona tu tienda: automatizamos el trabajo repetitivo alrededor.

  • Reembolsos, devoluciones de dinero o cambios en el método de pago: los autoriza una persona.
  • Precios, descuentos o condiciones especiales fuera de las reglas acordadas.
  • Reclamaciones complicadas, quejas públicas o cualquier conversación que empiece a torcerse.
  • Pedidos de mayoristas, acuerdos con proveedores o cualquier compromiso comercial.
  • Datos de tarjeta, contraseñas o cualquier dato bancario por chat: no se piden ni se guardan.

Cuando toca pasar a una persona, la IA lo hace con el historial de la conversación delante, para que el cliente no tenga que repetir nada. Si una pregunta es nueva y no sabe contestarla con seguridad, también escala. Mejor callar que inventar.

Con qué herramientas se integra

Nos conectamos con lo que ya usas: la plataforma de tienda (cualquiera de las habituales en España), la pasarela de pago, el programa de envíos, el programa de facturación y gestión, el correo, WhatsApp y el panel donde el equipo atiende. Si tienes CRM, también. Si llevas el inventario en una hoja de cálculo, también vale.

Si algún programa es muy antiguo o no tiene forma de conectarse, lo decimos en la hoja de alcance antes de empezar. No prometemos integraciones que no se puedan hacer. Puedes ver más sobre cómo encaramos cada automatización en automatización de procesos y el chatbot para empresas que montamos para atención.

Cómo se empieza y cómo se paga

La oferta es la misma para todos: no pagas hasta que funcione, con precio fijo cerrado por escrito antes de empezar y «funcionando» definido también por escrito en una hoja de alcance de una página.

  1. Nos cuentas qué proceso te quita tiempoPor WhatsApp al 678 647 490, por correo a hola@consultoria-ia.es o en una llamada. Qué pasa hoy, cuánto tiempo se te va, qué programas usas.
  2. Llamada corta con quien llevará tu proyectoSin comerciales. Hablas con la persona que después construye lo que montemos.
  3. Hoja de alcance de una páginaQué proceso se automatiza, qué significa exactamente «funcionando» (un criterio comprobable), precio fijo y fecha.
  4. Lo construimos e integramosCon la tienda, el programa de gestión, WhatsApp, el correo y lo que haga falta.
  5. Lo pruebas con tu trabajo realCon pedidos reales y conversaciones reales. Ajustamos lo que haga falta.
  6. Pagas cuando funciona como quedó escritoSi no funciona así, no pagas. Los cambios fuera de lo escrito se presupuestan aparte.

El detalle completo está en cómo trabajamos. Y si quieres hacerte una idea del tipo de proyectos que tienen sentido, el blog IA para ecommerce: cómo aumentar ventas cuenta ejemplos de ecommerce.

Normativa, datos y confianza del cliente

Montamos todo con el RGPD y el Reglamento Europeo de IA presentes desde el primer día. Cuando un visitante habla con el asistente, lo sabe: no vendemos la IA como si fuera una persona, porque la ley no deja y porque a los clientes no les gusta descubrirlo luego. Los datos de pedido se tratan como lo que son, datos personales, con los permisos justos y con registro de quién hace qué.

Datos de tarjeta no se piden ni se guardan en el chat. El cobro siempre pasa por la pasarela de pago, como ahora. Si tienes dudas sobre cómo encaja esto con tu política de privacidad y tus avisos legales, lo revisamos juntos antes de poner nada en marcha.

Para quién tiene sentido una IA para ecommerce

Tiene sentido si recibes muchas preguntas repetidas (estado del pedido, tallas, envíos, devoluciones), si se te están escapando ventas porque no contestas rápido, si el equipo se pasa el día copiando datos entre la tienda y el programa de gestión o si quieres dar atención fuera de horario sin contratar un turno de noche. Tiene sentido para tiendas de 10 a 100 personas, y también más pequeñas cuando el volumen de preguntas o de pedidos lo justifica. Puedes echar un vistazo a los agentes de IA que montamos y a los servicios que ofrecemos.