La IA puede ahorrar muchas horas a Recursos Humanos, pero no se usa para decidir sobre personas. El Reglamento Europeo de IA marca como de alto riesgo seleccionar, evaluar o despedir con un sistema automático, así que nosotros nos quedamos en lo administrativo: atender a quien pregunta por una oferta, citar entrevistas, preparar la incorporación, resolver dudas del equipo y resumir reuniones. La decisión sobre cada persona sigue siendo de tu gente.
Lo que dice la ley y por qué conviene saberlo antes
El Reglamento Europeo de IA, en vigor en toda la Unión Europea, considera de alto riesgo los sistemas que se usan para la selección, la evaluación del desempeño, la asignación de tareas o la terminación de la relación laboral. Alto riesgo quiere decir obligaciones serias: supervisión humana real, gestión de riesgos, trazabilidad, documentación técnica, información a las personas afectadas y calidad de los datos. No es imposible, pero es un proyecto grande y, en una pyme, el coste de hacerlo bien suele estar fuera de sitio.
Por eso, en Consultoría IA, no automatizamos la decisión sobre personas. Automatizamos el trabajo repetitivo de alrededor, que es donde se pierden las horas de verdad. Si tu empresa tiene de 10 a 100 personas, probablemente ahí está el ahorro útil.
Qué sí automatizamos en Recursos Humanos
Hablamos de tareas administrativas que se repiten muchas veces al mes y que, bien hechas, liberan a la persona de RRHH para lo que requiere criterio. Lo que suele entrar:
- Atender a quien pregunta por una oferta publicada y recoger su candidatura.
- Citar entrevistas, enviar recordatorios y gestionar cambios o cancelaciones.
- Avisar al responsable del equipo cuando llega una candidatura que encaja con lo que ha pedido.
- Preparar el alta y la documentación de incorporación con una lista de pasos.
- Responder dudas repetidas del equipo sobre vacaciones, nóminas o procedimientos internos.
- Resumir reuniones con los acuerdos, los siguientes pasos y los responsables.
- Informes periódicos de la actividad: altas, bajas, horas, formación.
Nada de esto decide sobre nadie. Son tareas de oficina que un asistente hace bien a las 23:00 un martes, cuando la persona de RRHH ya se fue a casa.
Atender a quien pregunta por una oferta
Cuando publicas una oferta, llegan mensajes por el formulario de la web, por WhatsApp, por correo, por el portal donde la has subido. Si no contestas rápido, el buen candidato se pierde: a los dos días ya está en otro sitio. Un asistente puede contestar al instante, pedir los datos y el currículum, aclarar las dudas más habituales (dónde está la oficina, qué horario, qué perfil se busca, qué ofrece la empresa) y dejar la candidatura ordenada en tu sistema. La decisión de pasar a entrevista la toma siempre tu equipo, mirando a cada candidato.
Entrevistas, recordatorios y cambios
Una vez decidís con quién os sentáis, el asistente ofrece huecos reales de agenda, confirma, envía el recordatorio el día de antes y gestiona cambios o cancelaciones. Lo mismo para entrevistas de segunda ronda o pruebas técnicas. Si alguien no se presenta, lo registra y avisa. Esto baja mucho los correos de ida y vuelta, que son una parte sorprendentemente grande del trabajo de RRHH en una pyme.
Incorporación: la lista que no se olvida nada
El día que entra una persona nueva pasan muchas cosas pequeñas al mismo tiempo: contrato, alta en la Seguridad Social, equipo informático, cuentas de correo, accesos a las carpetas, firma del protocolo de uso de medios, formación obligatoria, bienvenida al equipo. Un asistente lleva la lista, va pidiendo lo que falta (al nuevo, al responsable, a sistemas, a la gestoría), avisa cuando algo se atasca y deja el histórico guardado. Dos semanas después, un empujón para la revisión del período de prueba. Es un buen ejemplo de automatización de procesos administrativos.
Dudas del equipo: vacaciones, nóminas, procedimientos
La misma pregunta se contesta 40 veces al año. «Qué me queda de vacaciones», «cuándo cobramos este mes», «cómo pido el permiso para ir al médico», «dónde está el convenio», «cómo me descargo la nómina». Un chatbot interno con el conocimiento de la empresa, bien montado, resuelve en WhatsApp o en la intranet buena parte de esas consultas al momento. Si no sabe, pasa a la persona de RRHH y le deja el historial. No sustituye a nadie: le quita las interrupciones repetidas.
Importante: el asistente contesta con la información que tú le has cargado (manual del empleado, convenio, procedimientos), no se la inventa. Y cuando habla con la persona, deja claro que está hablando con una IA. Hay un ejemplo cercano en nuestro post sobre el asistente virtual para empresas.
Resúmenes de reuniones e informes periódicos
Un comité de dirección, una reunión mensual con los responsables, una entrevista de salida. Si tienes la grabación o la transcripción, el asistente devuelve un resumen con los acuerdos, los compromisos y quién los asume, con fecha. Para informes recurrentes (altas y bajas del mes, horas trabajadas, formación cursada, candidaturas recibidas por canal), monta el borrador listo para revisar, no para publicar tal cual. Es rápido, consistente y no se olvida de nada.
Qué datos están en juego y cómo se controla
En RRHH se mueven datos sensibles: nombres, DNI, direcciones, datos bancarios, bajas médicas, evaluaciones, correos privados del equipo. Antes de encender cualquier automatismo hay que tener claro quién accede a qué, dónde se guarda, cuánto tiempo y qué pasa si una persona quiere ejercer sus derechos. Nosotros montamos los asistentes para que:
- Trabajen con el conocimiento que tú autorizas, no con todo lo que haya en la nube.
- Dejen traza de cada consulta: quién preguntó qué, cuándo y qué contestó el sistema.
- Permitan borrar y exportar los datos de una persona cuando lo pida.
- Avisen a quien habla con ellos de que es una IA.
Si quieres profundizar, hay un repaso de los puntos que miramos en el post de IA y cumplimiento del RGPD. Lo que no hacemos: pedir contraseñas por chat, pasar datos de empleados a sistemas de terceros sin un contrato de encargado del tratamiento, ni enchufar bases enteras «por si acaso».
Cómo se empieza
No hace falta un plan de dos años. El camino que mejor funciona en una pyme es elegir un proceso que esté quitando horas de verdad (normalmente las preguntas repetidas del equipo o la gestión de candidaturas) y arrancar por ahí. Trabajamos siempre igual, lo cuento en cómo trabajamos: nos cuentas por WhatsApp, correo o llamada el proceso que te quita tiempo, tenemos una llamada corta, firmamos una hoja de alcance de una página con precio fijo y fecha, lo construimos, lo pruebas con trabajo real y pagas cuando funciona como quedó escrito. No pagas hasta que funciona. El precio va cerrado por escrito antes de empezar y se concreta en la llamada.
Si antes de un proyecto quieres que tu gente entienda bien qué es la IA, qué puede y qué no, está el curso bonificable para empresas por FUNDAE, 50 horas, bonificable al 100 % para empresas que cotizan en la Seguridad Social. La persona de RRHH suele ser la primera que lo aprovecha, porque le toca gestionar la bonificación de los demás.
Lo que no vamos a hacer, por mucho que te lo pidan
No automatizamos la decisión de contratar, no clasificamos candidatos con una nota de la IA, no predecimos quién va a rendir mejor, no analizamos el perfil psicológico de nadie a partir del vídeo de la entrevista. Hay herramientas que lo prometen. Nosotros no lo hacemos porque está en la lista de alto riesgo del Reglamento Europeo y porque, a día de hoy, nadie tiene datos limpios para que esa predicción sea justa. La decisión sobre una persona la toma otra persona.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar IA para seleccionar personal en mi empresa?
La selección automática con IA entra en la categoría de alto riesgo del Reglamento Europeo, con obligaciones serias de supervisión, documentación y auditoría. Para una pyme no suele compensar: nosotros automatizamos la gestión alrededor (atención, citas, incorporación) y la decisión la toma siempre tu equipo.
¿Qué pasa con los datos de empleados y candidatos?
Los datos de empleados y candidatos se tratan como lo que son, datos sensibles, con el RGPD presente desde el primer día. En la hoja de alcance queda escrito quién accede a qué, dónde se guardan y cómo ejerce la persona sus derechos. Nunca pedimos contraseñas ni datos bancarios por chat.
¿El chatbot interno sustituye a la persona de Recursos Humanos?
No. Le quita las consultas repetidas (vacaciones, nóminas, procedimientos) y la libera para los temas que piden criterio o conversación. Cuando el asistente no sabe o detecta un tema delicado, pasa a la persona y le deja el historial de lo hablado.
¿Cuánto se tarda en montar un asistente para RRHH en una pyme?
Depende del proceso y de cómo esté la información interna, pero la fecha va cerrada en la hoja de alcance antes de empezar, con un criterio concreto de qué significa «funcionando». Si no funciona como quedó escrito, no pagas.
Deja de perder horas en lo mismo cada semana
Precio fijo cerrado por escrito antes de empezar. Se monta a medida y se conecta con lo que ya usas. Solo pagas cuando funciona con trabajo real tuyo.
Manu Guerrero · Manu Guerrero es fundador de Consultoría IA y de Medical Marketing. Aplica IA en pymes españolas desde 2023, siempre con precio fijo cerrado antes de empezar y sin cobrar hasta que el proceso funciona.